Reto 24 Fortalezas: 5 formas de disfrutar tu Amor por el Conocimiento

El Amor por el Conocimiento, también llamado Amor por el Aprendizaje, implica estudiar de forma entusiasta nuevas habilidades, temas y cuerpos de conocimiento.

Las personas que tienen esta fortaleza disfrutan el compromiso cognitivo e intelectual de adquirir habilidades nuevas o satisfacer su curiosidad, incluso cuando los beneficios materiales del aprendizaje no estén disponibles inmediatamente.

El amor por el conocimiento permite a las personas perseverar ante las frustraciones y los obstáculos que surgen durante el curso de la educación, tanto formal como informal.

Películas recomendadas: Billy Elliot (2000), Una mente maravillosa (2001)

1. Proponte aprender 5 palabras nuevas, incluyendo sus significados y formas de uso, al menos dos veces por semana.

2. Visita un museo nuevo cada mes y escribe acerca de las cosas nuevas que has aprendido.

3. Lee cada mes un libro de no-ficción acerca de un tema que encuentres absorbente y apasionante.

4. Ve a la biblioteca cada semana, y lee e investiga acerca de un tema. Escribe una página de ideas pragmáticas que pueden ampliar ese campo de conocimiento y coméntalas con alguien.

5. Conversa con alguien sobre un tema de mútuo interés.

Si te apetece encontrar más ideas y preguntas para profundizar en las películas, recuerda que en nuestro Kiosko encontrarás un imprimible específico para esta fortaleza, con una guía de reflexión para visionar cada película y más sugerencias para ponerla en práctica.

Recuerda dejar un comentario con tus aportaciones, este blog se enriquece con la experiencia de sus lectores.

Reto 24 Fortalezas: Amor por el Conocimiento

Hemos completado la primera vuelta en espiral por las fortalezas. Ya hemos tocado una fortaleza de cada una de las 6 virtudes que contempla Martin Seligman como valoradas por todas las culturas.

En este viaje adentrándonos en cada virtud, toca ahora iniciar la segunda vuelta, que empezamos con el Amor por el Conocimiento.

Si te encanta aprender cosas nuevas, ya sea asistiendo a clase o por tí misma; si siempre te ha gustado estudiar, leer, visitar museos, y consideras que en cualquier lugar existen oportunidades de aprender, tienes esta fortaleza muy desarrollada.

¿Hay algún ámbito de conocimiento en el que seas experta? ¿Las personas de tu círculo social o el resto de personas en general valoran tu experiencia? ¿Te encanta aumentar tus conocimientos en dichos ámbitos, incluso ante la ausencia de incentivos externos?

He observado que muchas mamás recientes se convierten en auténticas expertas de algún tema relacionado con la maternidad. Muchas se especializan en lactancia, y llegan a formarse como monitoras, asesoran a otras madres de forma desinteresada…

Otras madres se especializan en partos, y se forman como doulas. Otras madres leen y leen libros de crianza y educación, y aunque no se conviertan en maestras ni pedagogas, animan grupos de crianza, debates en el parque o en el grupo de madres del colegio.

Otras, que son maestras de profesión, se forman y se reciclan en métodos de enseñanza que tienen en cuenta los ritmos evolutivos de los niños, o se cambian de trabajo y se dedican a enseñar esos mismos métodos a padres y maestros motivados.

Algunas madres se interesan por lo femenino en general, y empiezan a vivir los ciclos de la menstruación, o de la vida, se unen a grupos de mujeres con intereses espirituales o bien de acción política y se convierten en neo-feministas.

No me olvido de las madres que se especializan en cocinar comida vegetariana, o en repostería, o en recuperación del suelo pélvico, o en ejercicio físico, o en cremas y cosméticos… o en tantas otras cosas que ahora mismo no recuerdo y que no estaban ahí antes de la maternidad, o no tan visiblemente.

Una de las características del amor por el conocimiento es este deseo de saber más porque sí, por sí mismo. Al principio, muchas madres leen para ayudar a su bebé, o para ser mejores madres, o para trascender traumas del pasado, o para mejorar la salud familiar, o para… siempre por un para.

El verdadero amor por el conocimiento va más allá, llega un punto en que ya no se hace para aplicar eso concreto a la propia vida, sino por gusto, porque el tema interesa, porque es fascinante, porque hemos descubierto algo nuevo, porque eso nos ha llevado a otra parte y queremos seguir indagando… y es normal que llegue aún otro punto en que los demás empiezan a preguntarnos, a pedir asesoramiento y ayuda…

Es entonces cuando decidimos “profesionalizar” nuestro conocimiento y hacer ese curso de doula, o formar ese grupo de crianza, o unirnos a un círculo de mujeres, o abrir ese blog desde el cual compartir y difundir nuestra experiencia al mundo.

Si lo tuyo es aprender, te animo a difundir tus aprendizajes simultáneamente, ya que se ha comprobado que una de las mejores formas de consolidar el conocimiento es enseñándoselo a otro.